El proceso de escritura que sigo en la actualidad es el resultado de mucho tiempo de enseñanzas y práctica. Cuando me siento a escribir, procuro guiarme siempre por los mismos pasos y disponer del tiempo necesario para realizar un buen texto. Sin embargo, esto no siempre ha sido así. La metodología que empleo responde a un largo proceso de aprendizaje que comenzó en la primaria, se reforzó en el bachillerato y terminó de definirse en la universidad. Es el fruto de la ayuda y de las exigencias de muchas personas que, de una forma u otra, me han ayudado a enriquecer mi forma de escribir. Es por esto que en el presente texto pretendo dar cuenta de las experiencias y enseñanzas que han moldeado mi proceso de escritura y han contribuido a su evolución. Además, haré referencia al resultado final de dichas experiencias, el cual se refleja en mi metodología actual de escritura.
Aprendí a escribir cuando tenía 6 años y desde entonces lo he disfrutado mucho. En el colegio me hicieron llevar un diario personal desde primero hasta tercero de primaria y desde ahí conservo la costumbre de escribir en uno. Debido a que estudié en un colegio bilingüe (Bennett), siempre tuve 2 asignaturas (español e inglés) en donde me enseñaban gramática y me exigían realizar escritos. No obstante, mi proceso de escritura no era muy riguroso y no siempre seguía la misma metodología. Esto cambió cuando pase a bachillerato y se intensificaron las horas de la clase de inglés. Dos veces por semana la profesora se dedicaba a enseñar cómo escribir y cuál debía ser el proceso de escritura que teníamos que emplear.
En esas clases empecé a utilizar el método que aún conservo: brainstorming, outline, first draft y final draft. En el brainstorming o lluvia de ideas nos pedían realizar una especie de mapa conceptual con el tema o problema en el centro, y de ahí desprender todos los aspectos que se nos ocurrieran sobre el tópico, cada uno acompañado mínimo por un ejemplo. Luego, en el outline, debíamos organizar esas ideas con sus ejemplos en el orden que aparecerían en nuestro ensayo. Después, con el first draft o borrador, iniciaba la etapa de textualización la cual debía realizarse en clase. Cuando el profesor corregía el escrito, redactábamos la versión final y terminaba nuestro proceso.
En grado 11 tuve la oportunidad de practicar a fondo la escritura y perfeccionar mi metodología. Para graduarme como bachiller bilingüe, el colegio exigía aprobar mínimo el 65% del TOEFL (Test Of English as Foreign Language), un examen que demostraba la suficiencia en el inglés. Esta prueba constaba de 4 partes: comprensión de textos, comprensión oral, gramática y escritura. En la última etapa había que escribir un ensayo en media hora sobre un tema aleatorio que se asignaba el día del examen. Por lo tanto, en las clases de inglés nos preparaban dándonos temas similares a los que podían aparecer en la prueba y haciendo que escribiéramos un ensayo distinto cada día. De esta forma pude practicar la escritura y aprobar el examen.
Al ingresar a la universidad comprendí que la carrera que había escogido, ciencia política, le otorgaba mucha importancia a la escritura y podría ayudarme con mi proceso. Desde primer hasta séptimo semestre he tenido materias con cargas de lectura considerables. Por lo general, los profesores exigen que presentemos una reseña para cada lectura y muchas veces en lugar de parciales presenciales asignan la realización de un ensayo. La mayoría de docentes están dispuestos a acompañarnos en la escritura de dichos textos, y en algunos casos dedican una clase entera a enseñarnos cómo debemos redactar o a corregir algunos errores que hayamos tenido. El hecho que la escritura sea un aspecto fundamental para el buen desempeño de un politólogo, sin duda me ha motivado a esforzarme para escribir cada vez mejor.
Todos estos factores han influido fuertemente en mi proceso de escritura y lo han moldeado al punto que hoy en día es bastante metódico y organizado. Cuando me asignan la elaboración de un escrito lo primero que hago es investigar cuanto me sea posible sobre el tema. Trato de conseguir mucha bibliografía, releer algunas de las lecturas trabajadas en clase y subrayar los argumentos e información que considere útil para responder la pregunta-problema de mi ensayo. Si el profesor no asigna el tema sobre el cual hay que escribir, antes de investigar delimito el objeto de mi escrito y lo redacto en forma de pregunta. Después de haber leído lo suficiente, hago una lluvia de ideas en forma de mapa conceptual y procuro que cada una vaya acompañada por un ejemplo. Por lo general no me impongo restricciones de tiempo para hacer esto. Luego, organizo las ideas que obtuve en un listado en el orden que aparecerán en mi ensayo, e intento asignarle a cada una de ellas una referencia bibliográfica que la respalde teóricamente y le de credibilidad y soporte a mi escrito.
Una vez terminada la etapa de planificación, comienza la escritura del primer borrador. En la introducción realizo siempre una contextualización del problema y planteo la pregunta que trataré de responder. Más adelante, propongo una hipótesis y describo la metodología que voy a usar para intentar responder la pregunta y demostrar mi tesis. En el cuerpo del ensayo expongo en orden de importancia los argumentos que considero respaldan mi hipótesis, cada uno con su cita bibliográfica. Por último, en la conclusión ubico nuevamente la pregunta-problema, la hipótesis, afirmo si es correcta o no y replanteo los argumentos principales.
Cuando termino de escribir el primer borrador lo vuelvo a leer y hago las correcciones necesarias. Cabe aclarar que cada vez que termino de escribir un párrafo lo releo y lo corrijo. Trato de establecer si todo el escrito es coherente y si efectivamente respondí la pregunta-problema. También hago las correcciones ortográficas que necesite y reviso si cumplí con las exigencias formales (tipo de letra, número de páginas, interlineado etc.). Un día después hago la revisión final e imprimo el documento.
De acuerdo con todas estas etapas puedo afirmar que mi proceso de escritura es metódico y complejo. No siempre fue así y para lograr que fuese ordenado necesité de la ayuda y enseñanza de muchos profesores. Las instrucciones impartidas en el colegio y la motivación que despertaron en mí desde temprana edad fueron fundamentales para enriquecer mi proceso de escritura. La formación que adquirí durante el bachillerato me aportó las bases necesarias para realizar un buen escrito, y las enseñanzas durante la universidad me ayudaron a fortalecerlas. No obstante, aún queda mucho por aprender, y sin duda mucho más por perfeccionar. La metodología que utilizo al escribir responde a las exigencias académicas que he tenido hasta ahora. Sin duda, cuando avance en mi proceso educativo y acceda a un nivel más alto en mi formación como profesional, surgirán nuevas necesidades y exigencias que influirán sobre mi forma de escribir. Es por esto que mi proceso de escritura es metódico, complejo, pero además perfectible.
Aprendí a escribir cuando tenía 6 años y desde entonces lo he disfrutado mucho. En el colegio me hicieron llevar un diario personal desde primero hasta tercero de primaria y desde ahí conservo la costumbre de escribir en uno. Debido a que estudié en un colegio bilingüe (Bennett), siempre tuve 2 asignaturas (español e inglés) en donde me enseñaban gramática y me exigían realizar escritos. No obstante, mi proceso de escritura no era muy riguroso y no siempre seguía la misma metodología. Esto cambió cuando pase a bachillerato y se intensificaron las horas de la clase de inglés. Dos veces por semana la profesora se dedicaba a enseñar cómo escribir y cuál debía ser el proceso de escritura que teníamos que emplear.
En esas clases empecé a utilizar el método que aún conservo: brainstorming, outline, first draft y final draft. En el brainstorming o lluvia de ideas nos pedían realizar una especie de mapa conceptual con el tema o problema en el centro, y de ahí desprender todos los aspectos que se nos ocurrieran sobre el tópico, cada uno acompañado mínimo por un ejemplo. Luego, en el outline, debíamos organizar esas ideas con sus ejemplos en el orden que aparecerían en nuestro ensayo. Después, con el first draft o borrador, iniciaba la etapa de textualización la cual debía realizarse en clase. Cuando el profesor corregía el escrito, redactábamos la versión final y terminaba nuestro proceso.
En grado 11 tuve la oportunidad de practicar a fondo la escritura y perfeccionar mi metodología. Para graduarme como bachiller bilingüe, el colegio exigía aprobar mínimo el 65% del TOEFL (Test Of English as Foreign Language), un examen que demostraba la suficiencia en el inglés. Esta prueba constaba de 4 partes: comprensión de textos, comprensión oral, gramática y escritura. En la última etapa había que escribir un ensayo en media hora sobre un tema aleatorio que se asignaba el día del examen. Por lo tanto, en las clases de inglés nos preparaban dándonos temas similares a los que podían aparecer en la prueba y haciendo que escribiéramos un ensayo distinto cada día. De esta forma pude practicar la escritura y aprobar el examen.
Al ingresar a la universidad comprendí que la carrera que había escogido, ciencia política, le otorgaba mucha importancia a la escritura y podría ayudarme con mi proceso. Desde primer hasta séptimo semestre he tenido materias con cargas de lectura considerables. Por lo general, los profesores exigen que presentemos una reseña para cada lectura y muchas veces en lugar de parciales presenciales asignan la realización de un ensayo. La mayoría de docentes están dispuestos a acompañarnos en la escritura de dichos textos, y en algunos casos dedican una clase entera a enseñarnos cómo debemos redactar o a corregir algunos errores que hayamos tenido. El hecho que la escritura sea un aspecto fundamental para el buen desempeño de un politólogo, sin duda me ha motivado a esforzarme para escribir cada vez mejor.
Todos estos factores han influido fuertemente en mi proceso de escritura y lo han moldeado al punto que hoy en día es bastante metódico y organizado. Cuando me asignan la elaboración de un escrito lo primero que hago es investigar cuanto me sea posible sobre el tema. Trato de conseguir mucha bibliografía, releer algunas de las lecturas trabajadas en clase y subrayar los argumentos e información que considere útil para responder la pregunta-problema de mi ensayo. Si el profesor no asigna el tema sobre el cual hay que escribir, antes de investigar delimito el objeto de mi escrito y lo redacto en forma de pregunta. Después de haber leído lo suficiente, hago una lluvia de ideas en forma de mapa conceptual y procuro que cada una vaya acompañada por un ejemplo. Por lo general no me impongo restricciones de tiempo para hacer esto. Luego, organizo las ideas que obtuve en un listado en el orden que aparecerán en mi ensayo, e intento asignarle a cada una de ellas una referencia bibliográfica que la respalde teóricamente y le de credibilidad y soporte a mi escrito.
Una vez terminada la etapa de planificación, comienza la escritura del primer borrador. En la introducción realizo siempre una contextualización del problema y planteo la pregunta que trataré de responder. Más adelante, propongo una hipótesis y describo la metodología que voy a usar para intentar responder la pregunta y demostrar mi tesis. En el cuerpo del ensayo expongo en orden de importancia los argumentos que considero respaldan mi hipótesis, cada uno con su cita bibliográfica. Por último, en la conclusión ubico nuevamente la pregunta-problema, la hipótesis, afirmo si es correcta o no y replanteo los argumentos principales.
Cuando termino de escribir el primer borrador lo vuelvo a leer y hago las correcciones necesarias. Cabe aclarar que cada vez que termino de escribir un párrafo lo releo y lo corrijo. Trato de establecer si todo el escrito es coherente y si efectivamente respondí la pregunta-problema. También hago las correcciones ortográficas que necesite y reviso si cumplí con las exigencias formales (tipo de letra, número de páginas, interlineado etc.). Un día después hago la revisión final e imprimo el documento.
De acuerdo con todas estas etapas puedo afirmar que mi proceso de escritura es metódico y complejo. No siempre fue así y para lograr que fuese ordenado necesité de la ayuda y enseñanza de muchos profesores. Las instrucciones impartidas en el colegio y la motivación que despertaron en mí desde temprana edad fueron fundamentales para enriquecer mi proceso de escritura. La formación que adquirí durante el bachillerato me aportó las bases necesarias para realizar un buen escrito, y las enseñanzas durante la universidad me ayudaron a fortalecerlas. No obstante, aún queda mucho por aprender, y sin duda mucho más por perfeccionar. La metodología que utilizo al escribir responde a las exigencias académicas que he tenido hasta ahora. Sin duda, cuando avance en mi proceso educativo y acceda a un nivel más alto en mi formación como profesional, surgirán nuevas necesidades y exigencias que influirán sobre mi forma de escribir. Es por esto que mi proceso de escritura es metódico, complejo, pero además perfectible.
3 comentarios:
Antes que nada, quiero felicitarte porque desarrollaste un excelente trabajo. Se nota claramente que manejas un muy buen nivel de escritura.
Tu manera de escribir, es muy clara, explícita y coherente. Ademas que realizas unos excelentes párrafos.
Solo tengo unas pequeñas observaciones que hacerte:
- Me hubiera gustado que fueras mas explicita en tu proceso de escritura inicial, como lo hiciste con tu proceso actual.
- Cuando te refieres a los pasos que realizas en tu proceso de escritura inicial (brainstorming, outline...), los pudiste haber hecho en español y evitar el ingles, ya que no todos en el centro de escritura manejamos el ingles a la perfección.
En general es un muy buen ensayo, y la verdad es que tienes un gran futuro en la escritura.
Comentario sobre el ensayo “Desde el A B C” por Catalina.
Fue un gusto leer tu ensayo. Después del titulo chévere, la introducción esta muy clara con un tesis bien escrita. En el cuerpo, el ensayo tiene un orden cronológico de ideas que es fácil para el lector seguir. En el primer párrafo después de la introducción, tú tienes detalles muy buenos para mostrar como aprendiste escribir antes del colegio. La información sobre el proceso que aprendiste en Bennett esta claro. Además, hay mucha coherencia entre las ideas que me ayuda seguirte por todo el ensayo. Me gustan todos los detalles que escribiste para elaborar el proceso que sigues ahora.
La única sugerencia que puedo darte sea que seria más interesante leer ejemplos específicos de tu experiencia en aprender escribir. ¿En la escuelo tenia que escribir un ensayo muy interesante o difícil? ¿Había algo en el proceso que fue horrible o difícil? No hay nada acerca de tus sentimientos en practicar escribir los ensayos del TOEFL. ¿Te gustaba esta experiencia? ¿En escribir ensayos estilo TOEFL, cual es el proceso que usaban? Me imagino que tenía que modificar tu proceso para escribir esos ensayos en ingles. A mi no me gusta escribir ensayo de TOEFL cada día.
Publicar un comentario